- ¿Vas a volver? - Me preguntó con la mano apoyada en la puerta del coche, casi a punto de irse..
Le miré con la expresión de quién mira por última vez, no sabia si volvería, no sabía como decirle que lo amaba con cada poro de mi piel, que mi cuerpo entero, hasta el día que mi corazón latiera por última vez, jamás podría olvidarle.
Entonces, casi sin tener que esforzarme, recordé la primera vez que lo ví, la primera vez que ví su expresión triste en aquella discoteca, a lo lejos, tenía la mirada perdida.. No tardó ni cinco minutos en marcharse. Pero esos cinco minutos me bastaron para no olvidarme jamás de su cara. Hasta que, por casualidad, una semana desués coincidimos en un cumpleaños. Iba un poco bebido, sujetaba una copa de algo mezclado con coca-cola y me sonreía a lo lejos... Entonces tuve la certeza de que necesitaba besar esos labios, besar esa sonrisa hasta que los dos tuvieramos la necesidad de ser uno sólo, de fundirnos...
Los seis meses siguientes fueron una montaña rusa, noches que teniamos que dormir a escondidas, peleas y mas peleas por mi miedo a perderlo, desconfianza por mi parte, provocada únicamente por mi inseguridad...
Pero también hubo momentos mágicos, noches de verano viendo estrellas fugaces en la orilla de la playa, jurandonos que nunca jamás nos separariamos, noches simplemente amandonos, o haciendo peleas de cama, con almohadas...
Todo ese tiempo descubrí que realmente era lo que había estado buscando, que no necesitaba buscar mas, era lo que necesitaba, lo que habia soñado, alguien sensible, cariñoso, preocupado no sólo por él mismo, si no por lo que le rodea, alguien que tenía exactamente las mismas aspiraciones que yo.. los mismos gustos, los mismos sueños, y eso nos permitia soñar juntos mucho rato.
Entonces, ¿Qué pasó? ¿Por qué si es él todo se ha ido a la mierda?
Repito, mi desconfianza, mis celos, mis paranoias, las peleas que ambos montabamos, los gritos.. Todo eso mina una relación.

Seguía ahi, sentado en el asiento del copiloto, en la puerta de su casa, mirandome en silencio y esperando una respuesta por mi parte. Pero yo no podía decirle nada. Si le decía que le amaba con locura, entonces me preguntaría porqué me iba.
Pero yo soy un alma libre, siempre he vivído al límite en un lugar entre éste mundo y el otro, y esto me ha permitido tener demasiada vida siendo tan joven, mi corazón está en ruinas, y sólo deseo con todas mis fuerzas alguien que se entretenga en curar cada uno de los pedacitos por ahí esparcidos, alguien con paciencia, un perfecto arqueologo que trate éstos restos con amor.
Sólo necesito tiempo, confianza, y muchisima paciencia.
No soy una persona fácil, teno muchisimos problemas con los que tengo que cargar, muchisimas inquietudes.
Y ésto no significa que no sepa lo que quiero, sé que lo tengo muy claro, sólo necesito alguien que me coja de la mano, y sepa capaz de acompañarme en la aventura que me queda por vivir, porque yo seré capaz de acompañarlo a él en la suya, y me comprometo a sacarle mil sonrisas por día...
- Volveré, - le dije al fin acariciandole la cara...